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domingo, 31 de octubre de 2010

la pregunta típica sobre la esquizofrenia.

El otro día me preguntaron dos veces si la esquizofrenia se curaba.
Por la mañana un paciente de 18 años con un funcionamiento psicótico cuya madre piensa que su hijo es medium, y por la tarde, desde la atalaya del desprecio hacia lo incurable, el padre de un paciente diagnosticado de esquizoafectivo.Conteste en las dos situaciones lo mismo
Muchas veces me han preguntado, con más o menos angustia, si la esquizofrenia se cura.
Dejando aparte que ese concepto de curar como "restituio ad integrum", un "aquí no ha pasado nada", obedece a la prepotencia de la "medicina científica" de siglos anteriores más que a la realidad, escribiré lo que suelo contestar.
Suelo decir, en tono jocoso, que ninguna enfermedad se cura. Lo único que se cura, son los jamones.
Como este tema que quiero tocar es mucho más serio que una frase hecha, ampliaré un poco la argumentación.
Opino que las enfermedades, todas, se pasan. Ninguna se cura.
Si no es una enfermedad sino que es un crecimiento anormal dentro del cuerpo, o una parte que se ha averiado, se extirpa o se radia hasta quemarlo, ...pero no se cura. Si hay algo dentro del cuerpo que nos molesta (bacteria, parásito,...) se mata. Pero la enfermedad no se cura, se pasa.
Cuando digo que se pasan quiero decir que se surcan, que se cruzan, se atraviesan,... algunas se pueden pasar pronto y otras nos cuesta toda la vida pasarlas- como el asma, la diabetes, ...-, y algunas, tras ser atravesadas, dejan su cicatriz.
El hecho de que nos acompañen la enfermedad  o sus cicatrices, puede ser una carga pesada o una carga pesadísima. Eso depende de dos factores: del enfermo y de su entorno.
Así pues la pregunta correcta no es si se cura o no se cura sino ¿que hacer para pasar la enfermedad de la manera menos pesada?
Y para eso hay que influir en la persona que le ha caído la carga y en la sociedad.
Si tienes la pierna rota y la gente te señala con el dedo y te llama cojito todo el día la carga es más pesada. Si tienes la pierna rota y vives en un quinto sin ascensor, es más pesada. Si tu médico sólo ve el hueso roto y no ve todo lo que hay alrededor, es más pesada. Si toda tu familia te desprecia por tu pierna o no entiende por que no corres, es más pesada la carga,....

En definitiva se trata de pasar la enfermedad, educarse a uno mismo y a la sociedad, y , lo más importante integrar la enfermedad en la biografía personal,. No se puede avanzar negando lo que hemos pasado...

Pero volviendo al tema racional: "pasar" tiene en el diccionario 64 acepciones "curar" tiene sólo 13 acepciones. Aunque solo sea por variedad de opciones prefiero la más posible, pasar la esquizofrenia, que la totalitaria: curar la esquizofrenia.

jueves, 28 de octubre de 2010

Frases que me ayudan

Leyendo esta entrada de este interesante blog
he leído una frase que me ha dado otra razón para escribir, divulgar -desde mi modesto sitio-, y discutir sabiendo que no voy a convencer a la persona con la que discuto, sino para que se oiga una verdad diferente de la oficial. 


"Una nueva verdad científica no triunfa porque convence a sus opositores y les hace ver la luz, sino más bien porque sus opositores terminan muriendo y una nueva generación crece familiarizada con ella"

 Añadiría que desde que San Pablo se cayó del caballo ya nadie, que haya visto el mundo desde la cómoda silla de montar, ha dejado de cabalgar hacia la oficialidad. Fijaos que los únicos que hablan o han hablado siempre o se han jubilado.

otro libro

Tras leer "el dia que nietzsche lloró" he seguido al autor y me he leído "la cura de Schopenhauer".
También es interesante, te ayuda a entender la vida y obra de ese triste hombre que era filósofo.
Este libro es más accesible. Mezcla la vida del terapeuta, su relación con el grupo y sobre todo un miembro concreto, la vida de Schopenhauer-ese tipo triste-, y la relación de dos miembros del grupo. Introduce interesantes reflexiones sobre manejo y técnica de la terapia de grupo y sobre enfrentarse a la propia muerte. Da material para pensar.
La única crítica -totalmente personal- es que el final "feliz" y la parte más emotiva de la trama lo aleja de lo que esperaba tras "el día que nietzsche lloró". Es más ligero y se puede leer en un fin de semana.
En fin, no digo nada más por no chafarlo si alguien quiere leerlo.
Seguiré la pista del autor.

martes, 26 de octubre de 2010

In corpore sano

Clásicamente hay una absurda dualidad entre el intelectual y el deportista. Hasta hace poco era raro en los círculos deportivos hablar de intelectualidad y en los de intelectualidad hablar de deporte. Un sabio tenia que ser alguien escuchimizado, con la espalda doblada por el peso de los libros, con gafas, con mala coordinación psicomotriz. Por otro lado, un deportista era ese Amancio -del Real Madrid- diciendo que le era “inverosímil” -por indiferente- que equipo fuese rival en la eliminatoria.
Pero sabemos que eso no es cierto, que una mente sana es más fácil que se halle alojada en un cuerpo sano y que un cuerpo sano puede alojar con mas facilidad una mente sana. Sabemos que el cerebro funciona con grasa en su interior; una delgadez extrema hace que falte grasa en el cerebro (si, cuando uno pierde grasa de la zona de las caderas también la pierde de la cara, los riñones y el cerebro), una obesidad extrema favorece la demencia vascular, que es la segunda más frecuente.
Si uno practica –sin caer en el exceso- deporte en su niñez está adquiriendo un mejor esquema corporal con todos los beneficios posteriores; en su juventud esta aprendiendo a socializarse de una manera adecuada, a valorar el triunfo y la derrota en su justa medida, a acatar unas normas, la importancia del entrenamiento, a conocer los límites de uno mismo…; en la madurez segrega endorfinas, previene la demencia, la ansiedad y la depresión; en la senectud da vida social y obligaciones. Con la edad debe de cambiar el tipo de deporte, del fútbol a la natación –que uno no se lesiona- y de la natación a la petanca, pero ha de estar presente.
En artículos anteriores ya comenté que la genética no es fija ni determinada, sino que los factores ambientales puedan cambiar la genética. (Ahora puedo añadir que ya se ha visto en experimentación que esos cambios realizados por el ambiente se pueden pasar a generaciones posteriores).  En el año 2007 la prestigiosa reviste Nature publicó que investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale demostraron que que el ejercicio físico activa el gen que hace que se produzca el factor de crecimiento vascular (VGF). Este VGF tiene efectos antidepresivos e influye en mejorar la plasticidad sináptica. Por si esto fuera poco influye en el metabolismo.
Sobre el ejercicio y los síntomas de la ansiedad se han hecho numerosos estudios. En un metaanálisis, -un análisis que hacen de varios estudios publicados-, del  “Archives of Internal Medicine” el investigador principal observó que la práctica de actividades físicas como andar o levantar pesas, podría convertirse en una medicina más efectiva que los fármacos que se les prescriben a los pacientes para reducir la ansiedad. Quizás menos cómoda, ya que requiere tiempo y un esfuerzo personal, pero más eficaz a largo plazo.
Respecto a la depresión hay que señalar que en 1999, el Centro Médico de la Universidad de Duke monitorizó a un grupo de pacientes deprimidos para que realizaran 30 minutos de ejercicio enérgico tres veces por semana y a otro grupo se le dio psicofármacos. Vieron que a corto plazo el ejercicio era tan eficaz como los fármacos para aliviar los síntomas de depresión aguda. Al cabo de un año volvieron a valorar a los pacientes y vieron que el ejercicio continuado era eficaz también a largo plazo.
Y no hace falta irse tan lejos, en un estudio realizado en la Universidad de Granada vieron que el ejercicio físico estaba directamente relacionado con el bienestar psicológico, es decir, que la gente que practicaba ejercicio se encontraba mejor psíquicamente. Y así podría seguir con estudios sobre los beneficios del ejercicio aeróbico para el cerebro, víscera noble pero víscera, como son la generación de neuronas en el hipocampo, la mejor plasticidad, la menor incidencia de demencia,…
Recientemente de la Universidad de Essex, en el Reino Unido analizó los resultados de 10 estudios previos realizados en Gran Bretaña con 1. 252 personas de diferentes edades, sexos y estados de salud mental. Observaron qué desarrollar durante cinco minutos diarios actividades al aire libre como pescar, montar en bici o a caballo, hacer labores de jardinería, caminar o cuidar animales beneficiaba la salud mental de todos, aunque las mejoras más evidentes se vieron en las personas más jóvenes y en las que tenían más problemas psíquicos. Los pragmáticos británicos concluían el estudio señalando que realizar más ejercicio al aire libre conlleva beneficios tanto para cada individuo, como para la sociedad en general, ya que se reduce el gasto en salud pública.
Vivimos en un mundo sedentario y nuestro cuerpo es el mismo ahora que desde hace varios cientos de miles de años, cuando era necesario realizar un abundante ejercicio físico para sobrevivir. Para solucionar ese problema hay que realizar, además de la actividad habitual, ejercicio físico tres días a la semana media hora de manera enérgica o cinco minutos al día todos los días. Esto le ayudará a mantener una mente sana.
artículo publicado en prensa pitiusa

domingo, 24 de octubre de 2010

quousque tandem?

Reproduzco unas lineas de "la psicosis única" del no bien ponderado Bartolome Llopis.

El principio etiológico-sintomatológico de KRAEPELIN ha sido sometido a múltiples ataques. Realmente, como dice KURT SCHNEIDER, “precisamente este problema del síntoma, la cuestión de cómo y hasta qué punto depende del proceso patológico, constituye en la actualidad el principal problema de la Psiquiatría clínica”.
Después del triunfo de aquel principio y del consiguiente derrumbamiento de la tesis de la psicosis única, pueden señalarse cuatro poderosas corrientes ideológicas que convergen hacia la resurrección de esta vieja tesis:
1. El reconocimiento de la inespecificidad de los síntomas psíquicos (HOCHE, BONHOEFFER, SPECHT, HARTMANN, BUMKE, etc.).
2. La aplicación de los puntos de vista evolutivos al estudio de las afecciones del sistema nervioso (J.H. JACKSON, MONAKOW y MOURGUE, P. JANET, M. LEVIN, H. EY, etc.).
3. La superación de la psicología atomística por la consideración unitaria de la vida psíquica (psicología de la totalidad, de KRUEGER, EHRRENSTEIN, etc.; psicología de la forma, WERTHEIMER, KOEHLER, KAFKA, etc.).
4. La superación también de la vieja doctrina de las localizaciones cerebrales de las funciones psíquicas por puntos de vista que acentúan especialmente la importancia de la actividad conjunta de todo el cerebro (FLOURENS, LAHSLEY, MONAKOW, GOLDSTEINA, J. GONZALO, etc.).


El titulo se debe a que estas líneas fueron escritas en 1954 en territorio ibérico, y aún hay que repetirlas cada día cuando leo sobre la frenología en versión spect,  los síntomas psicóticos como patognomónicos de las psicosis (alucina así que es bipolar o esquizofrénico), los cortes transversales en la vida del individuo (diagnósticos que no se van ni con agua caliente), los test sobre un aspecto concreto como diagnóstico irrefutable general (el dichoso TDAH), ...

¿etiquetar?

Estoy posponiendo el tema de poner etiquetas a las entradas del blog. Como un procrastinador más. No hay en este tema acedia, ni alteración volitiva,... es más bien duda.
Me propuse etiquetar las entradas al llegar a 10. Con un optimismo inusual, por ignorancia, pensé que ese redondo número ya me daría idea de como agrupar los temas que suelo tratar, de hasta donde me llega la vena creativa.
Leo otros blogs, tengo nuevas ideas....así que pensé: "mejor 25 entradas".
Esta es la 29 y aún no me he lanzado a etiquetar.
Miro, y admiro, otros blogs, para tomar ejemplo de los mayores, de soluciones similares a problemas similares,... pero es tanta la variación. Hay etiquetas "ad hoc" que lo dicen todo pero sólo engoblan una o dos, hay etiquetas generales que engloban todo pero no dicen nada,...Otras que son sinopsis, como por ejemplo esa etiqueta de "hijos de puta", en el fecundo blog de sobre lo divino y lo humano...
El problema de la intersección -casi continua-, el problema de las etiquetas que engloban subetiquetas y así hasta llegar a la tan citada división de narices de Cortazar, ... y por otro lado el problema de no etiquetar y perderme en la entrada única que hace naufragar a los que navegan buscando algo concreto en la vorágine de internet. Como decía el sabio de Granada "demasiada información es ruido"...
Creo que, en lo práctico del blog, esperaré hasta las 50 para tener bastante información para etiquetar. En lo práctico de la práctica clínica, esperaré a dominar el diagnóstico estructural , aunque en los informes utilice el CIE 10 para no caer en el DSM IV. Y en lo filosófico seguiré en la duda de la necesidad de etiquetas frente al caso único.

martes, 19 de octubre de 2010

¿por qué lo llaman depresión cuando quieren decir...?

Cuando se habla de depresión (enfermedad) parece que sea algo que existe en medicina desde tiempos de Aristoteles, pero no es así. La primera vez que aparece la palabra "depresión" en un diccionario médico es en 1860 en Inglaterra. No aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española hasta 1884, donde aparece como palabra referente a deprimir, que es “humillar rebajar negar las prendas y cualidades de una persona o cosa”. Un sentido muy diferente del actual, en que deprimir tambien incluye “producir un decaimiento del animo”.
La depresión es un termino que se utiliza como síntoma, como síndrome y como enfermedad. A veces la depresión (enfermedad) no cursa con depresión (sintoma) y a veces la depresión (síntoma) no coincide con depresión (enfermedad)
La diferencia entre los tres es enorme. Un síntoma es una señal, un indicio de algo que está sucediendo o va a suceder. Por ejemplo el humo es síntoma del fuego, pero a veces hay humo sin fuego (como sucede en un tubo de escape). La fiebre es síntoma de una infección, o de otras enfermedades.
Cuando la gente dice que tiene depresión, y se refiere al síntoma, el sentido es muy amplio. Se refiere a ánimo bajo, tristeza, falta de energia, añoranza, mal de amores, melancolia, agobio, .... a veces poco o nada tiene que ver con la depresión (enfermedad)
El síndrome es un conjunto de síntomas característicos de una enfermedad. Por seguir con el ejemplo del fuego: si hay humo, calor, luz y llamas hay fuego. Cada elemento sería un distinto síntoma del fuego. Si hay fiebre, dolor al tragar, inflamación de amigdalas y se ven placas de pus hay amigdalitis. El síndrome de la depresión es un conjunto de síntomas (tres principales y siete accesorios) durante un mínimo de tiempo. Tener todos los síntomas de la depresión -el síndrome depresivo-, durante una semana no implica tener la depresión como enfermedad.
Para una enfermedad hace falta que exista, como mínimo una causa, un diagnóstico, y un tratamiento. Siguiendo con el ejemplo del fuego la enfermedad sería el incendio, que tiene una causa -a veces desconocida- un tratamiento, unas consecuencias, una prevención... es más complejo que un simple fuego o que el humo.
Las causas del síntoma puede ser escuchar una canción triste o ver el telediario. El síndrome puede aparecer por cualquier evento desagradable -y a veces agradable- y la enfermedad puede aparecer por alteraciones del cuerpo o la psique causadas por múltiples factores, tanto internos como externos
¿Por que alguien sufre una enfermedad depresiva? Puede ser por una enfermedad física que causa enfermedad depresiva, un tratamiento con farmacos que como efecto secundario dan enfermedad depresiva, una vivencia o una creencia,... pero muchas veces no se sabe, la causa es desconocida. Hay teorias que apuntan que puede ser la bajada de un neurotransmisor, teorias que no están demostradas aunque se den por ciertas.
De momento hemos visto que la enfermedad depresiva es de origen desconocido -nadie sabe a ciencia cierta porque la gente sufre enfermedad depresiva aunque haya muchas teorias-, que se puede desencadenar por múltiples circunstancias y que no es lo mismo estar triste (síntoma) que estar deprimido (enfermedad)
Asi que pueden ver que el diagnostico es complicado, -ya que el diagnóstico ha de servir para poner un tratamiento efectivo y no para poner un nombre-.Las escalas de las que disponemos nos informan del más del síndrome que de la enfermedad y cuando alguien se queja de depresión hay que hacer un estudio cuidadoso para diferenciar a que se refiere la persona.
Otro tema es el tratamiento de esta dolencia. Si tratamos la enfermedad (con causa incluida), tratamos el síndrome (multitud de síntomas ) o tratamos el sintoma (sólo la tristeza). Cuando digo tratamiento hablo del tratamiento de la persona, no sólo de psicofármacos que adormezcan la conciencia o den un alegre pasotismo. Pero eso da para otro artículo.

publicado en prensa pitiusahttp://es.calameo.com/read/000001775c3ccbf15d2e8
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