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domingo, 26 de junio de 2011

el experimento de Milgram

Esto son dos artículos publicados en prensa pitiusa (números 224 y 225). El experimento es sobradamente conocido y hay referencias a él en casi todos los blogs de psicología. Al final de todo añado una pequeña reflexión que no puse en prensa, por ser un tema que no interesa en exceso al público general.

Stanley Milgram es considerado uno de los más importantes psicólogos del siglo XX. Estudió ciencias políticas en Queens College de Nueva York donde se graduó con 21 años, y se dedicó al mundo de la psicología, obteniendo su título a los 27 años. Murió en1984 de un ataque al corazón a la edad de 51 años tras haber realizado experimentos que revolucionaron la psicología. Quizás el más conocido de ellos fue el que tomó su nombre: el "experimento de Milgram" pensado para valorar la obediencia a la autoridad. Puede que los más melómanos recuerden una canción de Peter Gabriel titulada We do what we're told (Milgram's 37) que traducido es más o menos: hacemos lo que nos dicen (los 37 de Milgram). Esta canción habla de dicho experimento.
En este celebre experimento se presentaban dos voluntarios, a uno le tocaba el papel de "maestro" y a otro el de "alumno". El experimentador explica al participante que el asignado como "maestro", tiene que castigar con descargas eléctricas al "alumno" cada vez que fallase una pregunta. Al que le tocaba de "alumno" tenía que sentarse en una especie de silla eléctrica a la que se le ataba, separado del “maestro” por un muro de vidrio traslucido. Se explicaba a ambos que las descargas pueden llegar a ser extremadamente dolorosas pero que no provocarían daños irreversibles.
El maestro tenía que ir subiendo de intensidad las descargas conforme fallaba. La primera es de 45 voltios y la última de 450 voltios.
En este punto os explicaré que es un truco: el que tiene el papel de “alumno” es un actor, entrenado para fingir que recibe descargas y el experimentador sabe que el alumno está fingiendo; pero el “maestro” no sabe nada de esto. Él cree que es un experimento sobre la memoria, cuando en realidad es un experimento sobre obediencia. Quieren ver hasta que punto un ser humano es capaz de obedecer.
El “alumno” tiene ordenes de realizar una serie de quejas conforme vayan subiendo las supuestas descargas. Deberá de quejarse de estar enfermo del corazón, luego aullará de dolor y pedirá el fin del experimento, cuando llegue a los 270 voltios, gritará de agonía. Si el “maestro” sube el castigo hasta 300 voltios, el "alumno" dejará de responder a las preguntas y fingirá entrar en coma.
Por su parte el investigador deberá de decir de manera fría y distante al "maestro" las siguientes frases en caso de que este dude en dar la descarga: “Continúe, por favor”. Luego: “El experimento requiere que usted continúe.” Si aún así duda: “Es absolutamente esencial que usted continúe.” Y por último “Usted no tiene opción alguna. Debe continuar.”
Si después de este “dejarle sin opciones” , el "maestro" se negaba a continuar, el experimento finalizaba. Si el “maestro” seguía dando descargas el experimento sólo acabaría cuando aplicase el máximo (450 voltios ) tres veces seguidas.
¿A que nivel de voltaje se negó la gente a aplicar las descargas? ¿cuanta gente llego al final?
Milgram y su equipo esperaban encontrar que todos lo abandonarían antes de los 130 voltios, que nadie llegaría al máximo.
Fallaron. 
Un 65% dio la máxima. Mas de la mitad, -casi dos de cada tres- llegaron hasta el final aplicando tres veces una corriente de 450 voltios a otro ser humano que parecía agonizar.
Todo el mundo paró en algún momento. Todos los “maestros” dudaron, preguntaron, se cuestionaron el experimento,.. pero ninguno lo abandonó antes de llegar a 300 voltios, -recordemos que allí el alumno ya finge estar en coma y ha gritado mucho-, y de los 300 a los 450 voltios sólo pararon un 35 %. Tras estos resultados escalofriantes las conclusiones, variaciones y explicaciones merecen un artículo posterior.


Algunas personas me han comentado, tras leer el articulo del experimento de Milgram, (publicado en el prensa pitiusa de la semana pasada) que les había chocado la crueldad del ser humano, más que su capacidad de obediencia. 
No olvidemos que los sujetos que creían dar descargas a un individuo en coma no lo hacían por voluntad propia, sino obedeciendo ordenes. El experimento lo diseñaron específicamente  -y cito al propio Milgram- "para ver si los estadounidenses comunes obedecerían órdenes inmorales, como muchos alemanes habrían hecho durante el periodo nazi" 
Milgram realizó variantes interesantes de su experimento. En una variante  puso dos "maestros", -los encargados de dar descargas-, uno de los cuales era un actor con instrucciones de, en un momento dado, negarse a continuar con el experimento. El otro "maestro" no sabía nada, estaba tan engañado como los "maestros" del primer experimento, pensando que las descargas eran reales y que el experimento era sobre aprendizaje y no sobre obediencia.
Recordamos que en el experimento original dos de cada tres llegaron al final (administrar tres descargas de 450 voltios). En esta variación, -con alguien al lado que desobedecía- la inmensa mayoría se unía al "rebelde" que se negaba a hacer sufrir a otro, y solo terminaron el experimento uno de cada diez.
Luego Milgram se planteo otra variación: que el maestro complice del experimentador en vez de rebelarse no cediese en ningún momento y siguiese "aplicando el protocolo". Cuando fue así solo tres personas de los cuarenta que participaron se atrevió a parar.
Con estos resultados podemos pensar que el patrón gregario, -el comportarse como manada-  sigue muy vigente en el ser humano. La imitación es la base del aprendizaje desde la primera infancia, y en este experimento vemos que el ser rebelde o sumiso frente a ordenes crueles puede tener un componente de imitación, o al menos de sentir el apoyo. Cuando el "otro" se rebela, es más fácil que brote la propia desobediencia (salió en un 90% en el estudio) y, por otra parte,  cuando el otro obedece es más fácil obedecer. 
Esto podría explicar en cierta medida algunos fenómenos colectivos. En general todo el mundo obedece, pero si algo por dentro te dice que está mal lo que haces, y además hay cerca ejemplos de gente que dice en voz alta que está mal lo que se ordena, es más fácil expresar la opinión de desobediencia. Por el contrario, si ves que el resto de la gente calla y obedece, también es más fácil callar y obedecer. Pero hay que tener siempre presente que Milgram estudiaba la obediencia a ordenes abyectas y desagradables, y no pueden extrapolarse los resultados a la obediencia a normas que uno considera justas y cabales.

Otra pregunta que me han hecho ha sido si había mujeres en el grupo. La respuesta es que en el primer experimento fueron todo varones, pero en variaciones posteriores (fueron diecinueve versiones) se incluyeron. Cuando se hizo con mujeres fue el mismo resultado.
Una variación efectiva para que la gente desobedeciese fue la cercanía física del "alumno". Cuando los participantes tenían contacto físico -le cogían del brazo a la víctima-, la obediencia decreció. (sólo 30 por ciento de los participantes completaron el experimento, una cifra muy elevada pero no tanto como el 65% anterior). 

Un comentario habitual ha sido preguntarse que pasaría si se hiciese ahora.
Pues bien, recientemente se hizo en Francia. Esta vez con más glamour. Engañaban a los "maestros" haciéndoles creer que era un programa piloto para un concurso de televisión. En vez de experimentador había una guapa presentadora. Había público, cámaras, maquillaje, el "alumno" decía ser un concursante.... ¿Cuantos llegaron a dar las descargas finales bajo estas circunstancias? ....más del 80%. 
Hay una pregunta importantes: ¿que diferencia a los que se negaron de los que siguieron aplicando descargas? ¿que actitudes, pensamientos, razones,... permitieron a un 65% seguir adelante con las descargas? ¿como evitar que la obediencia ciega nos lleve a esos extremos? 

Curiosamente no había diferencia entre los que terminaban el experimento o los que desobedecían y paraban ni por sexo, edad, nivel económico, nivel de estudios.... Daba igual ser hombre joven sin estudios que mujer mayor universitaria.
Era más simple: los que se negaron simplemente reconocían que eso estaba mal y no debían seguir. Los que siguieron dijeron que ellos sólo obedecían, que actuaban siguiendo ordenes y por lo tanto no eran ellos. Se quitaban la responsabilidad y se la ponían a otro. 
El actuar de acuerdo a unos valores que creemos universales depende de responsabilizarse de nuestras propias acciones a nivel individual, de tener un espíritu crítico que nos permite saber hasta donde debemos obedecer. Esto se consigue con la educación desde la primera infancia. No me refiero a la educación como resultados acdémicos,- ya hemos visto que no aportan diferencias-, sino con la educación en valores. 
En el campo de la educación ya existen numerosas críticas, -y opciones- al modelo decimonónico basado en la obediencia ciega y la autoridad del profesor "por que lo digo yo".
Esta falta de pensamiento critico, esta obediencia ciega, fue la que durante 1400 años el mundo occidental creyese que la anatomía del cerdo y del ser humano eran iguales. Galeno (en el siglo II) lo había dicho y todos lo obedecieron hasta que Vesalio, (en el siglo XVI) vio que no era correcto. 
Tenemos la costumbre de tomar las teorías como certezas, nos inmovilizamos en ellas y no pensamos otras opciones. A veces cerramos la puerta a otras vías y no nos dejamos, ni permitimos a los más jóvenes, desarrollar un pensamiento crítico, un pensamiento filosófico. Y Milgram nos ha mostrado a donde nos puede llevar la obediencia ciega


Reflexión que no aparece en prensa:
La Obediencia a las Figuras de Autoridad (OFA) está presente en nuestra vida diaria. Desde un "lo dice la televisión" hasta un "ha salido publicado en el brutish" o "lo dicen las guías" pueden ser o base de nuestro comportamiento o excusas para evitar la responsabilidad y el pensamiento crítico.
No deja de ser destacable que en el experimento los "maestros", ante los gritos del "alumno", lo que hacen es no escuchar los gritos. Simplemente siguen haciendo caso omiso... Lo que se llama alucinación negativa.
No dejo de pensar en Milgram y el estado de la psiquiatría actual. 
Aquí empieza un conocido documental al que hago referencia en el escrito. Simplemente repiten el experimento de Milgram pero como concurso de televisión, la presentación es bastante televisiva (exageradamente emocional, focalizada en las partes mas escabrosas) pero permite opinar
Es espeluznante. (Aconsejo empezar por el 4:30 de la primera parte para evitar la nausea)
Creo que el tema no es preguntarse porque pasa esto sino cómo evitar ser nosotros los "maestros"
Son diez partes enlaces


Las fotos de Joan, como siempre, en http://www.recorreribiza.com/2011/06/es-vedra-vii.html  

17 comentarios:

pere dijo...

Sí, la realidad supera la ficción. Y me parece oportuno sacarlo a colación en los actuales momentos.
En cuanto a lo que se puede extraer de este experimento (y de otros, como el de Asch) adhiero con tu visión de ligarlo con la resposabilidad. Decidir por uno mismo (sea parar o continuar) implica hacerse responsable de la propia forma de actuación, es más fácil y cómodo limitarse a imitar/obedecer/seguir a otro.
¿ que parte de la población se atreve a decidir sobre su vida ? o quizá debiera preguntarme ¿ que parte de nuestras acciones está libremente decidida ?
Saludos,

Anónimo dijo...

La conclusión por tanto es que los que se abstuvieron de seguir con las descargas, los menos.., fueron educados en su tierna infancia en valores?. No se..., me suena muy arriesgado completar esta conclusión sin haber llevado una segunda prueba que ahondara en si esta minoría en comparación al resto tuvo una educación diferente que apuntara a esos supuestos valores.

Pero se puede apuntar a dos modelos de percibir el mundo, a nuestros semejantes...Una percepción meramente racional que obedece a las leyes de la lógica objetiva y los conceptos prefijados, y otra forma de percibir a la que podemos denominar desde el "Corazón", desde el sentir..sentir el mundo, una cosmovisión estética del mundo mas conectado a la imaginación y la creatividad, y eso marca la diferencia.

El como virar en el modelo perceptivo debería ser el trabajo creativo de los expertos en la mente una vez se ve como una patología moderna.

Juan Manuel

Miguel dijo...

Pere, creo que el debate sobre la libertad supera este blog,... en el fondo de cualquier disciplina que trate entre humanos pienso que es una cuestión que está siempre presente, pero explicitarla es complicado.
Las decisiones siempre las toma uno mismo, ¿desde dónde?... eso ya es otro tema, desde el miedo, la comodidad, la patología, el egoísmo, el altruismo enfermo el altruismo sano,...
Como educar a los niños para que sean los "maestros" con sentido crítico, como crear una sociedad inteligente,.. esa es la cuestión.
Saludos y gracias por tu acertado comentario.

Miguel dijo...

Juan Manuel, dejamos nuestra discusión sobre el libre albedrío por unos meses más.
Para la conclusión tienes razón que hacen falta más datos y que esté más sustentada. Vamos a llamarlo intuición en vez de conclusión.
No creo mucho en la dualidad de dos modelos de percibir,.. se percibe miles de maneras, la educación nos va tirando hacia uno u otro sitio, aquí se valora la educación en la obediencia, sin pensamiento crítico. Es necesaria la lógica objetiva y los conceptos prefijados, pero estos han de poder ser (y deben ser) criticados
No es una visión basada en imaginación, sino en ver al otro como humano, y asumir responsabilidad. Lo insano es la obediencia ciega, para que no exista esta obediencia ciega hay que luchar. Cambiar la educación de la parte técnica -que crea técnicos- a la parte humanística -que debería crear seres humanos.
Un abrazo.

etiquetada dijo...

Se me ocurren un par de reflexiones:
La primera, que estamos saturados de imperativos, se dirigen a nosotros tan habitualmente en esa forma verbal (publicidad, recomendaciones, consejos...) que terminamos por asumirla con naturalidad, y lo que es peor, darle carácter performativo, sin reflexión previa. Así, emitir la orden es casi sinónimo de que sea obedecida.

La segunda reflexión es sobre el desprestigio mediático al que han sido sometidas expresiones conceptuales de gran calado como "radical" y "desobediencia".

Saludos!

Miguel dijo...

Hola etiquetada,
totalmente de acuerdo con la primera reflexión, (que me da una idea para otra entrada). La segunda reflexión ya la tengo en mi acervo (desde que lo comentaste ahora hago referencia a radical de manera diferente)
Un placer volver a verte por aquí
Abrazos.

Anónimo dijo...

Una mirada con alma crea intimidad entre el sujeto y las cosas/personas que se carga o se descubre lleno de vida, son un fin en si mismos. Una mirada sin alma contempla el mundo para ser poseído, retenido, donde las cosas y personas son objetos, medios para mis fines tanto objetivos como subjetivos. Esos son los dos modelos psico_perceptivos que moldean la respuesta.

En la mirada con alma no se educa en valores, pues los mismos se revelan, se hacen evidentes. No se necesita una conducta moral preestablecida ni un dogma de comportamiento.

Una mirada con alma es menos "Yo" mas "Lo Otro", al contrarios que es mas "Yo" menos "El resto". La una es confianza, la otra miedo y defensa.

La mala noticia es que la mirada sin alma es el sello de nuestra actual civilización, el espíritu de la época no tiene alma, todo se compra y se vende y se trata de asegurar el futuro. La buena noticia es que debajo todavía esta la mirada con alma..., tenemos disponibilidad de ambas.

Pero existe el libre albedrío para concienciarse y modificar/descubrir esa mirada perdida?, sinceramente creo que no, excepto en que algunos individuos pueden ser condicionados si existe la semilla de la insatisfacción sobre el espíritu que le hace actual sin alma creándole infelicidad y separación. A veces esa mirada se autoevidencia y se graba mostrando el camino de salida.

En otros casos esa mirada con alma no se pierde entre el trayecto de la niñez al adulto.

Juan Manuel

Anónimo dijo...

Creo que la cuestión crítica es el temita tan traido y llevado de la responsabilidad. ¿Hasta donde llega?. Creo que hasta donde tengo opción de hacer esto o lo otro.
Normalmente, o culturalmente, se confunde imposibilidad con no querer las consecuencias desagradable de las decisiones. "Si hago esto me pegan un tiro por lo tanto no tenía opción". Este enunciado no es cierto. Tenía la opción de hacerlo pero la consecuencia no me compensa, al menos en las circunstancias contextuales a ese enunciado, por tanto, soy responsable de hacer eso o no.
En tanto en cuento el humano vive en una realidad autorelatada o autoreferida lingüisticamente, el como se hace ese relato puede hacer que depure sus responsabilidades o no, y por tanto, puede hacer que asuma que es otro el responsable o no.
Interesante asunto en cualquier caso.
Saludos.
Jesús.

David González dijo...

Si le preguntas a un niño te dirá simplemente que son personas malas. A veces las respuestas son tan simples como eso...

Pero que sabré yo....

Miguel dijo...

David, ¿y no acojona un poco tanta mala gente?... ¿no podríamos hacer algo para corregirlo?
Besos y abrazos

David González dijo...

Podríamos hacer como Arnaldo Amalrico, aquel buen hombre que en la cruzada Albigense dijo aquello de: "¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!" Cuando le preguntaron como distinguir a los cátaros de los verdaderos creyentes.

Claro está que a lo mejor es un poco excesivo. Aunque podríamos probar con la clase política para ir prácticando...

Bueno, creo que me he ido un poco del tema. Ahora en serio no hay como pasar en África una temporada para entender bien aquello que decía Thomas Hobbes "el hombre es un lobo para el hombre".

No soy optimista... quizás es porque no tengo hijos...

Un fuerte abrazo

Jordi Badia dijo...

Bravo Miguel! ¿Donde estará el pensamiento crítico? Por suerte lo hay en tu blog.
Saludos.

Miguel dijo...

David, ya veo que el continente oscuro está dando una percepción del mundo... complicada.
Suerte y abrazos.

Miguel dijo...

Gracia por tus amables palabras Jordi. Se trata precisamente de informar para fomentar el pensamiento crítico.
Un abrazo

Sonia M. Blanco dijo...

Hola Miguel!
permíteme agradecerle a Jordi el haber accedido a tu blog a través del suyo ;-)

Es curioso, pero lo cierto es que este experimento no llame la atención en aquello que en mi opinión es la base de la condición humana actual. Aunque tambien es cierto que considero fruto de una cultura, no creo realmente en la existencia de factores innatos a este respecto: los buenos y los malos, como si de una película al más puro estilo de Hollywood se tratara.

Sus resultados hacen patente no la existencia de la maldad o bondad, sino del peligro de una educación basada, efectivamente, en la obediencia y en la excesiva dependencia de los demás. Una vez más, se hace patente la necesidad de educar a nuestros hijos en la autonomía personal.

No creo que sea un tema de "crisis de valores". Tradicionalmente se ha venido considerando como positivos ciertos valores como:
1- la humildad (curioso que fonéticamente se parezca tanto a la palabra "humillación").
2- la obediencia a un ser supremo.
3- una definición de "respeto" absolutamente sesgada y unidireccional ("debes respeto a tu padre...pero ¿y tu padre a ti?), que hace que en realidad, más que de respeto, debíeramos hablar de autoritarismo.

Y a muchos se les llena la boca pugnando por el retorno de todos estos "valores tradicionales", que en mi opinión, son una auténtica lacra, que se hace patente con experimentos como el de Milgram, en todas sus variantes, y el recientemente llevado a cabo en Francia, creo que en 2010, cuyo documental lleva por título si no me equivoco "El juego de la muerte" (si realmente interesa, me cercioro del título, creo que coloqué el enlace en mi blog).

Un saludo, Miguel, y enhorabuena por tu blog.

Miguel dijo...

Gracias por el comentario Sonia.
El experimento de Milgram es un clásico sobre el que todos escribimos alguna vez. Tienes razón en que la gente al leerlo se sorprende de los resultados y no piensa de donde vienen o como evitarlos.
La falta de valores (que no de virtudes) en la sociedad actual es motivo de reflexión, sobre todo por la pregunta de ¿a qué consideramos valores?
El enlace al documental esta abajo del todo, quizás no demasiado señalado.
Un saludo

Leonela dijo...

Hola como les va? Encontre el blog, en busca del experimento, pero lo que me gustaria saber, en profundidad con tal experimento, es de qué tipo de experimento estan hablando? cuasiexperimento, preexperimento o verdadero y puro?
Gracias!!

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