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jueves, 9 de diciembre de 2010

Los psiquiatras no tenemos bolas (de cristal)


Nadie puede ver el futuro. Podemos hacer predicciones, cálculos más o menos aproximados, pero nadie puede ver el futuro. Nadie tiene bolas de cristal en su despacho.
Hace años, no podía decir a un paciente con esquizofrenia que con ponerse un inyectable una vez cada quince días se iba a evitar tener que tomar pastillas cada día. Tampoco podía decir a los padres de un paciente con síndrome de Down que la supervivencia era de 60 años y que tenía mayor riesgo de demencia. Ante las sorpresas, casi diarias de los avances de la ciencia, ante los cambios de la sociedad; ¿quién puede condenar a alguien a la cronicidad?
El concepto de enfermedad psiquiátrica como cadena perpetua es un concepto obsoleto, propio del siglo XIX, que hoy día roza lo ridículo. Actualmente no se puede decir a nadie con absoluta certeza que “tendrá que tomar medicación para toda la vida” porque ¿quién sabe los avances que vendrán en un tiempo? 
Un motivo es por el propio terapeuta (que no puede ver el futuro y sólo puede hablar de posibilidades y no de absolutos) y otro es por quien acude con un problema, ya que el cerebro se ve influenciado por lo que llega al cerebro. Una mala noticia, un desaire grave por una persona de confianza, inculcar creencias negativas en una persona que sufre, una profecía terrible, insuflar desesperanza hace que sea más difícil el tratamiento y empeora el pronostico. En las enfermedades mentales absolutamente nadie tiene la última palabra.
Es verdad que hay un número de enfermedades mentales que requieren la toma de medicación durante un periodo indeterminado de tiempo, y también, que hay que valorar la situación específica de cada paciente para ver su evolución. Pero también es cierto que en una única consulta no se puede hacer un pronóstico catastrofista por dos motivos principales. El primer motivo es que nadie puede ver el futuro, el profesional de la salud mental con los conocimientos actuales puede hablar de posibilidades o probabilidades, pero no de absolutos.
El otro motivo es la situación de la persona que acude demandando ayuda, -habitualmente una situación de expectación y atención sostenida, esperando un solución- . Estas circunstancias le hacen estar muy influenciable. Una mala noticia, un desaire grave efectuado por una persona de confianza, inculcar creencias negativas, una profecía terrible, o insuflar desesperanza, en ese momento de especial vulnerabilidad, puede difícultar el tratamiento y empeorar el pronóstico.
En las enfermedades y trastornos mentales, absolutamente nadie tiene la última palabra.
Nadie puede decir que una medicación es para toda la vida, porque nadie sabe como será la vida de ese paciente en el futuro. En la consulta me he visto sorprendido con depresiones graves de larga evolución, resueltas por el paciente tras acudir a psicoterapia y cambiar de actitud y de pensamiento, he visto también, esquizofrenias con clínica persistente que desaparecen sin dejar huella cuando el paciente deja de fumar hachís e inicia una relación sana de pareja, ansiedades “de seis comprimidos al día” que desaparecen y ya no necesitan medicación al cambiar de trabajo,… la capacidad de renovación del ser humano es sorprendente.
Para ilustrar el tema de dejarse llevar por los pronósticos, válgame esta anécdota: Hace poco apareció en las noticias de la televisión la historia de un cómico inglés al que le diagnosticaron una enfermedad incurable y le dieron tres meses de vida. El cómico se gastó todo su dinero en una serie de caprichos inútiles y viajes. Cuando volvió a su Inglaterra natal le informaron que se habían equivocado de diagnóstico, que padecía una enfermedad rara, pero que se podía curar. Ahora está vivo pero tiene un nuevo problema: está arruinado.
Los avances en medicina son sorprendentes, los avances en las técnicas psicológicas son cada vez mayores, nadie sabe que nos traerá el futuro.
Para terminar, una acotación sobre lo que contaba al inicio, de cómo ha aumentado este siglo en más de veinte años el pronóstico de vida en el síndrome de Down. Hay que tener en cuenta que no ha sido por los avances de la medicina, ni de la psicología, sino por los avances de la sociedad. Hace (no tantos) años los pacientes afectos de síndrome de Down vivían a cargo de sus padres sin salir prácticamente de casa, siendo una carga, y en algunos casos, una vergüenza para la familia. Hace unos años la sociedad cambió y comenzó a aceptarlos a pesar de su diferencia y a integrarlos socialmente. Así pues ha sido el cambio social,-conseguido mediante la lucha de asociaciones de familiares y la información,- que pasó de ver el síndrome de Down como un castigo divino, a verlo como una persona con relativa discapacidad que puede mejorar, la que ha dado una mayor esperanza de vida para estos pacientes.
Quizás alguien pueda leer el futuro en las líneas de la mano, pero las líneas de la mano están donde están; en nuestras propias manos.

10 comentarios:

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Pues efectivamente compañero. Y pensar que algunos se echaran las manos a la cabeza a leer esta entrada.....
Saludos

Jose Valdecasas dijo...

Totalmente de acuerdo, Miguel. Jugar a adivinos no es bueno y menos aún si además los augurios que damos son malos... ya deberíamos sabernos lo de las profecías autocumplidas.

Besos y abrazos.

Miguel dijo...

gracias compañeros, es fácil decir estas cosas en estos foros... Este tmbien sale en prensa pitiusa, http://es.calameo.com/read/000001775bbc8c6f6828b
De momento no han existido reacciones.
Abrazos

Almudena y Raúl dijo...

Extrañas asociaciones me he acordado de esto:

http://www.youtube.com/watch?v=FDc1YVqrCYU


Un abrazo grandote!!!

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Discrepo Miguel. Después de leer la prensa pitiusa me se de un psiquiatra que si que tiene bolas y no precisamente de cristal....
Ole, ole y ooooooleeee¡¡¡¡

Miguel dijo...

¿los toreros muertos?? ¡Los caminos de la libre asociación son inescrutables!
Gracias por traerme a la memoria a los toreros muertos, me gustaban.

Tira los Muros dijo...

Totalmente de acuerdo, "Los psiquiatras no tienen bolas de cristal"...y sobretodo "Nadie puede ver el futuro".
Pienso que la Psiquiatría y la enfermedad mental continua y continuará siendo estigmatizada (no digo nada nuevo, y ésta es mi/nuestra lucha), mientras sea catalogada socialmente y por algunos, científicamente, como misteriosa, impredecible, incurable, crónica (no es ridículo, más de un profesional lo piensa)…y donde “cada maestrillo con su librillo”(por encima del DSM- que tampoco es de mi devoción) y DUDAS sobre la evidencia diagnóstica, algunos tratamientos farmacológicos, terapéuticos (no se apuesta claramente por el TAC, por ejemplo) y herramientas varias injustificadas (ejemplo TAI).
Por esto y por más, “muchos” pierden, no tienen y o no saben dar esperanza…y se piensa, la Salud Mental depende de algún “milagro…o bola de cristal”.

Gracias por dar esperanza!!

Un abrazo

Hilari

Miguel dijo...

gracias por el comentario compañero, y por tu blog, que no sé como pone en mi lateral porque no sé como apuntarme para seguirlo.

auluine dijo...

Yo lo que no entiendo es que si los profesionales de la salud mental únicamente pueden hablar de posibilidades o probabilidades, ¿por qué en la terapia rayan tanto con la responsabilidad?

Miguel dijo...

Creo que hablamos de lo mismo. Es irresponsable asegurar cosas al 100% cuando solo son posibilidades.
Quiero decir, sería una irresponsabilidad utilizar una medicación porque me gusta su color, o mandar una pastilla que se que es perjudicial, asi como sería irresponsable asegurar a una persona al 100% que lo suyo jamás se curara si no tengo la seguridad al 100% -seguridad no de mi opinión sino de los hechos.
Y en terapia rayan con la responsabilidad según a quien y según cuando.
Personalmente creo que uno debe tener cierto "pensar en las consecuencias de los actos" y saber que "lo que hace tiene consecuencias para uno mismo y los demas"
No sé si te he respondido...
Saludos.

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