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martes, 1 de noviembre de 2011

Más experimentos sociales: "el experimento"

En otra entrada escribía sobre el Dr. Zimbardo,en la “teoria de las ventanas rotas”. Una nota biografica curiosa es que el Dr. Zimbardo fue amigo del Dr. Milgram,  y, ambos tienen un experimento polémico y con implicaciones éticas. El del Dr. Milgram ya lo comentamos, vamos con el del Dr. Zimbardo
El Dr. Zimbardo fue subvencionado por la Armada de los Estados Unidos para estudiar las conductas en un ambiente extremo. Asi que diseño el celebre experimento de “la carcel de Stanford”.
En 1971 un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford reclutó voluntarios, a los que pagaban 15 dólares diarios, para desempeñar los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia. Seleccionaron a los 24 jóvenes estudiantes universitarios de clase media, psicológicamente estables. El grupo fue dividido en dos mitades mediante el lanzamiento de una moneda: los «prisioneros» y los «guardias». Un investigador asistente sería el «alcaide» y Zimbardo el «superintendente». Para darle realismo los guardias recibieron porras y uniformes de inspiración militar, así como gafas de espejo para impedir el contacto visual. Los prisioneros debían vestir sólo batas (sin ropa interior) y sandalias con tacones de goma, se les designaría por números que estaban cosidos a sus uniformes en lugar de por sus nombres. Además debían llevar medias de nylon en la cabeza para simular que tenían las cabezas rapadas y una pequeña cadena alrededor de sus tobillos como «recordatorio constante» de su encarcelamiento y opresión.
A los guardias se les prohibió ejercer la violencia física pero se les dijo (literalmente): “Podéis producir en los prisioneros que sientan aburrimiento, miedo hasta cierto punto, podéis crear una noción de arbitrariedad y de que su vida está totalmente controlada por nosotros, por el sistema, vosotros, yo, y de que no tendrán privacidad... Vamos a despojarles de su individualidad de varias formas. En general todo esto conduce a un sentimiento de impotencia. Es decir, en esta situación tendremos todo el poder y ellos no tendrán ninguno”
A los prisioneros se les dijo simplemente que esperasen en sus casas a que se les “visitase” el día que empezase el experimento. La visita fue un arresto por policías reales del departamento de Palo Alto,  «imputados» por robo a mano armada. Pasaron un procedimiento completo de detención (toma de huellas dactilares, fotografía, lectura de sus derechos) y fueron trasladados a la prisión ficticia, donde fueron inspeccionados desnudados, «despiojados» y se dieron sus nuevas identidades.  La ética del experimento es dudosa. En el se incitó a un grupo de personas a “tomar el control” de modo arbitrario sobre otro grupo de personas con el fin de observar que sucedía.

El primer día no pasó nada raro, el segundo día se desató un motín que los guardias sofocaron atacando a los prisioneros con extintores. Esto se realizó sin la supervisión directa del equipo investigador. Muchos guardias se prestaron voluntarios para hacer horas extra sin paga adicional y disolver la revuelta. Los guardias dividieron a los prisioneros y los enfrentaron situándolos en bloques de celdas «buenos» y «malos», para hacerles creer que había «informantes» entre ellos.
Esta treta fue muy efectiva, pues no se volvieron a producir rebeliones a gran escala. Después del experimento esta estratagema -el clásico: "divide y vencerás"- se aplicó en prisiones reales estadounidenses.
A medida que pasaban los días, muchos de los guardias incrementaron su “excesivo control” . Curiosamente, el incremento fue mayor por la noche pues pensaban que las cámaras estaban apagadas. El experimento se descontroló rápidamente. Los prisioneros sufrieron—y aceptaron— un tratamiento sádico y humillante a manos de los guardias, y muchos mostraron graves trastornos emocionales. Los llantos y la confusión de pensamiento se volvieron comunes. Uno desarrolló un sarpullido en todo su cuerpo. Dos de ellos sufrieron traumas tan severos que se los retiró del experimento y fueron reemplazados.
Uno de los prisioneros de reemplazo emprendió una huelga de hambre. El resto de los prisioneros pensaron que era un agitador y lo rechazaron.
Aunque por lo descrito pueda parecer que se prolongó en el tiempo el experimento fue cancelado tras apenas seis días, ocho antes de lo previsto. El motivo de la cancelación no fue el maltrato y el sadismo que se vivian sino que una estudiante de posgrado que acudió para entrevistar a los participantes y recoger sus impresiones -supongo que para realizar su tesis-, le comento que la «prisión» mostraba unas pésimas condiciones. De las más de cincuenta personas ajenas al experimento que habían visto la prisión, ella fue la única que cuestionó su moralidad. Muchos de los guardias se enfadaron cuando el experimento fue cancelado.
Las conclusiones de Zimbardo son igual de nefastas que las del experimento de Milgram, y una conclusión es que  fue la situación la que provocó la conducta de los participantes y no sus personalidades o características individuales. Es decir, los guardias y los prisioneros realizaban un "juego de rol", actuaban "como si" fuesen guardias o prisioneros, . pero los papeles que jugaban, estuvieron en un plano más real que quienes eran ellos realmente. Se podría decir que los participantes internalizaron sus papeles a medida que el experimento continuó llegando a ser por una parte crueles verdugos y por otra sumisas victimas. Y no olvidemos que los papeles fueron asignados al azar.
Zimbardo siguió estudiando sobre el comportamiento humano y escribiendo libros al respecto. Recientemente, con 74 años, se le pregunto hacia donde dirigía ahora sus investigaciones, cuales eran sus preocupaciones actuales y él dijo: "... cómo promocionar en nuestros niños esa imaginación heroica, conseguir que acepten el papel de "héroe a la espera" para una situación que llegará en algún momento de sus vidas cuando otros siguen sus caminos hacia el mal o hacia la indiferencia y, en lugar de eso, elijan actuar por otra persona o grupo o ideal sin pensar en su ganancia personal, ni siquiera el reconocimiento. Debo creer que crear una generación de esos héroes normales es nuestra mejor defensa contra el mal, ya sea en el campo de batalla, en las prisiones o en las oficinas centrales de las empresas"

Una cuestión que me gustaría plantear a los científicos biologicistas es: ¿cambiaron los genes de los doce que, al azar, fueron escogidos guardianes y se volvieron controladores? ¿el azar hizo que los doce con genes de guardián fuesen guardianes? ¿el azar planteo que los 12 prisioneros tuvieran el gen de la sumisión? ¿o acaso los genes se modificaron al cambiar el rol social? ¿o no tuvieron nada que ver? ¿volvieron sus genes a ser iguales tras el estudio?¿fueron sólo tan dominantes/sumisos  como sus genes les permitieron?...
No sé,... quizás lo de la genética simplona y ramplona haya que plantearselo viendo lo que nos dice la experiencia social.

la foto, ya sabéis, de joan costa en http://elcristaldemisgafas.blogspot.com/2011/03/al-mal-tiempo-buena-cara.html

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me tienes un poco preocupado Miguel, quizá te convenga escuchar 'Imagine' siete veces..

Eso de "una conclusión es que fue la situación la que provocó la conducta de los participantes y no sus personalidades o características individuales" coincide con mis primeras (y subsiguientes) apreciaciones de lo se produce en un psiquiátrico. (muy sorprendido, escribí sobre ello en 'ENTORNOS PSIQUIATRICOS' dentro de "http://vadetrastorns.blogspot.com/p/lo-que-quiero-conseguir.html")
¿de veras alguien puede suponer que lo que se vive en el Pere Mata o en Torribera (por poner solo 2 ejemplos) es debido solamente al estado previo de los internos?

En fin, que has elegido una profesión difícil (¿o no era elección, era por cuestión genética?)

un abrazo,

Anónimo dijo...

Muy interesante la dramatización cinematográfica. Supongo que será descargable en cinetube o cualquiera de las paginas de cine existentes actualmente. Yo la tengo en DVD. Es una película Alemana (Das Experiment) y para referencias les propongo este link: http://www.imdb.com/title/tt0250258/
Saludos.
Jesús.

anx dijo...

Mi idea del asunto es que la sociedad, en mayúsculas, no deja de ser siempre una realidad simplificadora aunque gratificante.

Me gusta decir que soy sociable peer to peer pero lo que es la lógica homogénea y abstracta que desempeñamos todos (la de todos los roles sociales posibles) nos ubica en el mundo sí aunque suele asustarme bastante su condición de escasa racionalidad a poco que lo reflexiono, y se las tome uno en serio por supuesto (algo que suele suceder a la mayoría, tb a mí me ocurría, sobretodo alcanzado cierto status).

Desde luego tienen substancia, el rol social digo, sus normas, pero son emotivas todas ellas. Más aún, suele ser algo necio negar estas leyes completamente, lo que no se da nunca a no ser patológicamente.

Por eso la enfermedad mental es mucho más que déficits cognitivos y afectivos en el procesamiento de la información. Son ante todo la condición de ser un extravagante sin ser consciente de ello.

Nada tiene, o más bien poco, de decisión personal (y de empatía por ser aceptado). Un algo que acarrea una perdida tan primaria e inconsciente, que sus costes son devastadores, para mí no puede ser simplemente social, ese soporte.

La marginación, el expolio, el ostracismo. Una angustia integral.

Esa anosognosia pero tan extrema, tiene que estar en otro plano distinto de la elección mentalmente libre. Por eso el cariz de enfermedad biológica a mí me parece clarisimo, tanto en muchas neurosis que suponen ruptura biográfica, como por supuesto en las psicosis.

Me impresiona dentro, me impresiona fuera.

Miguel dijo...

Gracias Pere. Seguiré tu recomendación del "imagine" a días alternos después de desayunar. Seguro que tiene menos efectos secundarios que el "let it be"
Lo de la vida en la institución está bastante estudiado y parece claro que la institución institucionaliza y la fuerza-externa- del grupo supera muchas veces la fuerza -interna- del individuo

Lo de elegir psiquiatría... cuando yo era residente el Dr. Olivera decía que uno no elige la psiquiatría, que la psiquiatría lo elige a uno.

Abrazos

Miguel dijo...

Gracias por el aporte, Jesús.
Abrazos

Miguel dijo...

Anx, no niego el matiz biológico. Repito biológico que no bioquímico.
El tema es que ese constructo que llamamos sociedad ejerce sobre la biología del individuo una fuerte presión ( mira lo de las niñas que no saben matemáticas, por ejemplo, en la entrada de hombres de marte mujeres de venus...) Para conseguir una disminución de la enfermedad mental y del sufrimiento mental lo primero es actuar sobre la sociedad, como prevención. Una vez que alguien es dañado -por lo que sea- actuar sobre el individuo para que se recupere y sobre la sociedad para que lo acepte.
Sobre la libre elección no ha de confundirse con la voluntad, y yo creo en el libre albedrío, pero la voluntad es a veces inconsistente por motivos biológicos -que no bioquímicos-.
Un saludo

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