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martes, 12 de abril de 2011

Tratamiento en psiquiatria (la Salud reconocerá a los suyos)

En las charlas del Dr. Lasa (que dieron para mucho como podéis leer), este insigne profesor nos comentó que uno de los problemas para un diagnóstico correcto del TDAH es que los psicoestimulantes son psicoestimulantes y como lo que son -psicoestimulantes- funcionan. Esto es sabido desde siempre, y mucha gente ha terminado sus estudios superiores gracias a los psicoestimulantes.
Nota curiosa: Por cierto fueron muy utilizados por los kamikazes y otras tropas japonesas en la II guerra mundial, por eso los primeros artículos sobre psicosis paranoide inducida por anfetaminas están escritos en japonés (Pichot dixit)
A este problema del buen funcionamiento con psicoestimulantes se le añade el simplismo de : mejor rendimiento académico igual mejoría psicopatológica

En la clínica diaria de las trincheras de psiquiatría:
Un chaval no rinde en el colegio por alguna causa, -por ser hiperactivo o por ansiedad ante su padre que  le pega palizas o ver a su madre muy rara y apestando a alcohol-. Le das un psicoestimulante y saca buenas notas. Ha mejorado su rendimiento y, en mala lógica, se hace un falso silogismo,y deduces que era TDAH.
Esa falacia argumental, de la que no recuerdo el nombre que viene a ser:
si A entonces B
ha sucedido B por lo tanto antes había un A.

Si estoy en la sauna  entonces sudo.
Estoy sudando por lo tanto esto es una sauna.

Si le trato de TDAH entonces mejora.
ha mejorado por lo tanto era un TDAH

Es lo que tiene la lógica, que pone las cosas claras....

De todas maneras, esa costumbre, tan arraigada a la psiquiatría que aparece en unas normas escritas en monte miseria de:  "En Psiquiatría, primero viene el tratamiento; después el diagnóstico" me trae a la memoria un caso que se dio en la cruzada contra los cátaros.
Inocencio III tras vencer en el sitio de Breziers ordenó que mataran a todos los cátaros de la ciudad en la hoguera. En la ciudad había cátaros (llamados tambien buenos hombres) y católicos. No había manera de distinguirlos, y los soldados, por evitar quemar a los que debían defender, preguntaron como podían realizar el diagnóstico diferencial de un cátaro que no quisiese confesar.
El prelado del papa les respondió : ¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!

Pues eso. Así que ahora damos psicoestimulantes y que la Salud reconozca a los suyos.

12 comentarios:

etiquetada dijo...

Buenísimo, Miguel. La falacia argumental se llama silogismo, aunque no estoy segura de si es falacia siempre o solo cuando se utiliza de forma falaz, como los ejemplos que pones.

Yo también leí Monte Miseria, ¿no es lectura obligada en la facultad?

Gracias por añadir el elemento reivindicativo al blog, me encanta.

Un abrazo.

Jose Valdecasas dijo...

Absolutamente genial la entrada.

Besos y abrazos.

David González dijo...

Creo que la palabra que miguel busca es:

sofisma.

(Del lat. sophisma, y este del gr. σόφισμα).

1. m. Razón o argumento aparente con que se quiere defender o persuadir lo que es falso.

Un fuerte abrazo desde el hemisferio sur a mano derecha.

Miguel dijo...

Gracias etiquetada, lo del elemento reivindicativo ha sido sin querer... He ido escorándome del comentario divulgativo del artículo de neurociencias hacia la parte social de la psiquiatría donde hay mucho que decir.
Pero espero no obviar la parte fácil y amable.
Un abrazo.

Miguel dijo...

Jose, ¿has leído los tuyo? este último aún no he tenido tiempo, y uno que escribiste sobre psicoterapia existencial y fenomenología para la AEN estoy por hacerme una camiseta con él .. si cupiese en una camiseta...
Gracias por el -inmerecido- halago.
Besos y abrazos.

Miguel dijo...

David, que bien enseñados que estáis en Tanzania ;-)
La palabra que buscaba y no encontré es sofisma,-efectivamente- pero el tipo de razonamiento falso es un tollens ponens o ponens tollens o tollendo tollens ponens o algo así.
Si llevas en el avión a algún filósofo que pase por África se lo puedes preguntar.
Besos y abrazos

Jony Benitez dijo...

Hace años tuve un ataque de risa al ver una cartel de una secta, de estas cada semana te ofrecía una conferencia sobre algun tema interesante, en esa ocasión fue: Los cátaros el misterio del Paráclito. Pues con el tratorno por déficit de atención nosológica e hiperactividad farmaceutica me opasa lo mismo. Es como una secta y cada mención me da la risa. Si encima lo reduces al absurdo me descojono. Muy bueno
abzs

Miguel dijo...

Pues si que es un tema de sectas, con sus luchas, con su parte organizada, sus ganancias económicas, sus fanáticos (en ambos lados) y sobre todo con sus victimas inocentes...
Lo de los cátaros era una herejía muy maja, tenían buenas ideas.
Abrazos compañero

Antonio Olives dijo...

De toda la vida, el dolor de cabeza es un caso claro de déficit de ácido acetil salicílico.

La trampa es que si no mejora confirma el diagnóstico (una prescripción de más de lo mismo suele se bastante adecuada) y si mejora también.

Sergio Oliveros Calvo dijo...

Genial el post y magistral la cita sobre los abordajes pontificios de las herejías (pensándolo bien, me doy cuenta que en psiquiatría muchas son tratadas de la misma manera, como la victorperaltense que sostiene heréticamente que los criterios de primer rango de Schneider ni son criterios ni son de primer rango...)

Un abrazo!

Miguel dijo...

Estimado Sergio si no fuese por estas herejías que tan buenos ratos nos dan...,
Sigo a la expectativa de nuevas entradas en tu blog.
Un abrazo

Miguel dijo...

Vaya Antonio, parece que te hayas leído a fondo una guía sobre jaquecas ;-)
Muy buena la entrada sobre TDAH, como siempre señalando... con el dedo en llaga.
Un abrazo

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