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jueves, 5 de agosto de 2010

la adicción como espejismo

El otro día hablábamos de adicciones “no tóxicas”, y apuntamos el de la comprensión de estos pacientes que tienen una actividad que pasa de la afición a adicción. Una actividad normal (comprar, trabajar, comer,..) que pasa a ser una actividad que ocupa todo su tiempo y pensamiento. La afectividad, el interés que antes mostraban en otras parcelas de su vida ahora se ocupa en una sola. Aparece una adicción que es una relación exclusiva, excluyente y que llena su vida, no dejando espacio para nada más.
Estas terapias son complejas. Podemos llevar a un paciente al mejor equipo del mejor lugar, pero si el paciente no es consciente de que tiene un problema, no hará nada para cambiar, y estos pacientes, habitualmente, no se dan cuenta de que tienen un problema. Pasan más tiempo negando y disimulando el problema que pensando en solucionarlo. Además sienten la adicción como algo positivo que les place y les calma, como algo que llena y da sentido a sus vida. Algunas veces, para dificultar aún más la terapia, han hecho contactos sociales que apoyan y valoran su adicción aunque esta les este arruinando su vida, ayudándoles a negar la realidad y seguir cegados con la adicción.
Pongamos por ejemplo el adicto a las compras por Internet, que no puede con la hipoteca, está a punto de perder su empleo pero tiene mensajes diarios en su buzón, en la publicidad, animándole a comprar, dándole “facilidades de pago”, y además está en varios foros donde hablan de ofertas y tiene varios “ciber amigos” que le animan en su carrera por ser el número uno en compras… ¿Por qué va a querer cambiar su vida si cree así está bien y más gente opina como él?
Si no tenemos toda la información sobre lo que pasa es difícil ver a uno de es-tos adictos como un enfermo. A veces por apoyar a la persona, sin querer, apoyamos la adicción. Muchas personas con buena intención les dan consejos que el adicto, que este por su visión parcial y sesgada, convierte en justificaciones para apoyar sus actos. Les dan dinero para “salir del bache” que gastan en su adicción hundiéndose aún más.
Para iniciar la terapia es fundamental el momento de inicio, el paciente ha de ver el problema, y, a veces, tiene que estar muy hundido para darse cuenta o hay que ser muy directo para que vea como es su problema, porque el adicto verá en cualquier ataque a la adicción un ataque a una parte de sí mismo. Vera la confrontación con su problema como un ataque a su persona. La “extirpación quirúrgica” de su adicción es complicada, porque el paciente no lo vive como una mejoría, sino como una pérdida de la actividad que un día fue placentera y ahora llena su tiempo, aunque le arruine la vida. Para un profesional es complicado ayudar a estos pacientes. No hay métodos milagrosos que lo solucionen, hace falta un trabajo constante por parte del paciente y avanzar paso a paso.
El tratamiento ha de ser, por una parte de control de la conducta adictiva, y por otra parte la búsqueda de las causas que han generado esa adicción, para evitar que se vuelva a repetir.
Para controlar la conducta adictiva algunas escuelas propugnan que, de inicio, la persona no tenga ningún descontrol con respecto a su conducta adictiva. Se realiza un análisis exhaustivo sobre la conducta que mantiene esa persona, para poder determinar la frecuencia, las consecuencias y los factores que mantienen esa conducta adictiva y se lleva un control riguroso de los gastos que genera la persona, limitando el acceso al dinero, a la conexión a Internet, a la comida... La excusa clásica del “yo controlo” pasa a ser un “controlan que controlo”. En algunos casos llega a ser penoso (neveras y alacenas con candados, ordenadores con cables bajo llave, tarjetas de crédito suspendidas y nadie en la casa con dinero suelto, etc..) y aún así el paciente, a veces, se las ingenia para seguir con su conducta.
Otras escuelas realizan lo que se llama técnica de exposición con prevención de respuesta. En un primer caso evitar los estímulos que provocan ganas de realizar la conducta, luego realizar los estímulos vigilado, y finalmente solo y controlando. En caso de un adicto a las compras sería no entrar en ninguna tienda al inicio, luego entrar acompañado y sin comprar, para finalmente, permitirle comprar lo que necesite
Existe más técnicas que han de ser aplicadas a la vez que lo anterior como la reestructuración cognitiva. que se centra en los pensamientos que tiene la per-sona son para desencadenar la acción. Es fácil pensar que si el adicto se plantea de manera realista las cosas: que está arruinando a la familia, que no va a poder hacer frente a las deudas, etc... tenga algún impedimento más para realizar la conducta. Mientras que si piensan “rarezas”: tengo un sistema para ganar siempre, no hago daño a nadie, soy insustituible en el trabajo…seguirá con su conducta de riesgo.
Pero todas estas técnicas han de pasar por el filtro de lo humano , la comprensión de que le pasa realmente a la persona que necesita llenar su vida con un espejismo que le destroza a sí mismo y a los que están cerca de él.
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