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jueves, 5 de agosto de 2010

Música en las neuronas

La música nos acompaña, como mínimo, desde que somos humanos. Tenemos el ritmo en nuestra vida. Los latidos del corazón, las respiraciones, el ciclo sueño-vigilia,… todo lo que nos mantiene vivos y sanos va con ritmo. La música, que es una combinación de melodía y ritmo, es un fenómeno cultural basado en una necesidad biológica. Ya Pitágoras utilizaba la música porque pensaba que existía una relación íntima entre los movimientos de la música y los movimientos físicos y psíquicos, ejerciendo la música un poderoso influjo sobre el estado de ánimo del ser humano. Pero ¿desde qué edad nos es positiva la música?
Hay un estudio que mostró que los bebés oyen desde el útero materno y que lo recuerdan.
La doctora Alexandra Lamont, de la Universidad de Leicester, estudió a 14 bebes cuyas madres ponían a sus hijos durante los tres últimos meses de embarazo una pieza de música. A la edad de un año, tomó esos 14 bebes y otros 14 que no habían escuchado música antes de nacer, les puso varias piezas –entre ellas la que habían oído en el vientre materno- y midió como se comportaban y si miraban a sus madres. De los 14 bebes que habían oído la música 11 se giraron más hacia sus madres y mostraron conductas de alegría con la pieza que habían oído en el vientre materno. Los 14 que no habían oído la pieza se portaron igual sin importarles la música de fondo. Según la investigadora esto demuestra que la música representaba algún papel en el desarrollo de los lazos emocionales. Quizás vaya algo lejos en sus conclusiones, lo que es cierto es que, al menos, la reconocían y les gustaba.
Otro estudio interesante se realizó con bebés prematuros y música de Mozart. Fue realizado por investigadores del Centro Médico Sourasky de Tel Aviv (Israel), dentro del programa internacional Nidcap (Programa de Asistencia y Atención individualizada de los recién nacidos) que investiga diversos métodos para aumentar el desarrollo y bienestar de los neonatos en las unidades especializadas de los hospitales. El Dr. Dror Mandel y su equipo pusieron música de Mozart a 20 bebés nacidos prematuramente. Se midió su actividad metabólica y vieron que los niños expuestos a Mozart utilizaban menos energía, así que ganaban peso y mejoraba más rápido su estado.
No saben con exactitud porque esto sucede, ni porque Mozart en vez de Bach o Schubert pero no son los únicos que han encontrado estos resultados. En la Universidad de Alberta en Canadá se dedicaron a estudiar investigaciones publicadas entre 1989 y 2006 para comprobar la eficacia y validez de utilizar la música -estos “estudios de estudios” gozan de gran predicamento entre las investigaciones científicas y se denominan “meta análisis”-. Pues bien, en este meta análisis, vieron que en la mayoría de estudios apuntaban a que la música estabiliza el estado del recién nacido, aumenta la saturación de oxígeno y acelera el aumento de peso acortando la estancia hospitalaria. Vieron que muchos estudios comparaban los indicadores indirectos de dolor (la tasa cardiaca, la tasa respiratoria, la saturación de oxígeno, movimientos y llanto) al realizar pruebas dolorosas (el pinchazo del talón al recién nacido) con y sin música y los autores concluyen que existen evidencias preliminares para sugerir que la música podría tener beneficios en términos de parámetros fisiológicos, estados de conducta y reducción del dolor durante procedimientos médicos dolorosos. Es decir, que con música duele menos.
Y esto es sólo al principio de la vida, conforme vamos creciendo sigue resultando positiva, y eso lo abordaremos en próximos artículos
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